
Cuando quedaba con la reina de la ilustración, la maestra de los tocados, la gran anfitriona y todas las demás bellas artistas, tomaban café. La de los dedos finos utilizaba los restos de su café descafeinado para fabricar una pequeña tumbita. Decía que era para enterrar lo malo del día.
Así empezó a relacionar las cruces con aquellos cálidos momentos. Cruces que señalan fechas en el calendario, cruces que guardan a nuestros seres queridos, cruces que marcan recuerdos.
Irene Burgos, artista procedente de Guadalajara aterriza en Zaragoza para mostrarnos su obra en la galería Calvo i Mayayo.
Podéis acercaros a su figura visitando su blog La casa desnuda.

Tumbitas de café
Calvo i Mayayo,Zaragoza
Del 2 al 31 de Octubre de 2009
c/ La Cadena, 28
Deja tu comentario